HISTORIA DE LA DESFIBRADORA

Desde la época colonial se fue gestando lo que hoy en día es la desfibradora, cuando notaron que los mayas extraían de las hojas del Ki o henequén una fibra blanca flagelando las hojas con unas piedras.

De esta manera, lograr la extracción de las hojas del henequén de una manera práctica e industrial se empezó a considerar una alternativa viable para solucionar los problemas económicos de la región.

En los siguientes años se envolvieron en cera hojas de henequén, y se embarcaron a países industrializados como Inglaterra y Estados Unidos, en busca de diseñar una máquina para extraer la fibra de las hojas de henequén de manera industrial.

Después de la guerra de castas en 1847, el Congreso del Estado de Yucatán convocó a un concurso con el objetivo de premiar a quien inventara una máquina capaz de extraer la fibra de las hojas del henequén; siendo José Esteban Solís el ganador del concurso e inventor de la rueda raspadora, la cual tiene anexas 8 cuchillas que al girar flagelan la hoja logrando retirar la pulpa y extraer la fibra, el triunfador del concurso se encargó en los años posteriores de perfeccionar su rueda agregándole primero ejecución usando la fuerza de los animales, después la fuerza a través de pedales y por último la fuerza mecánica y motriz para impulsar el movimiento de la rueda y poder tallar grandes volúmenes de fibra.

El principal reto al que se enfrentó fue que la rueda estaba hecha completamente de madera y se requería para poder implementar el uso mecánico y motor de piezas de fundición, por lo que, para hacer tales adaptaciones se mandaron fundir piezas en el extranjero y se implementó la fuerza motriz de ellas a través del vapor.

El resultado final del proceso de Henequén, son los Hilos de Henequén los cuales hicieron famoso a Yucatán, estos se realizan en la misma Hacienda de Aké, ya que cuenta con cordelería.

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